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Una revisión ortopédica debe de comenzar con un examen físico y un historial médico adecuado. Una revisión por sistemas (respiratorio, cardíaco, digestivo, neurológico, etc.) asegura el descubrimiento de múltiples problemas o lesiones. Debe de asegurarse la salud general de la mascota antes de enfocarse en el asunto ortopédico. La examinación completa varia con la complejidad del caso, un historial reciente de traumatismo, la función de la mascota (por ejemplo, si es para exposición, competencia, cacería, etc.) y el estatus económico del dueño. Los traumatismos severos con heridas o lesiones hemorrágicas y fracturas inestables que pudieran convertirse en fracturas expuestas, obviamente necesitan intervenciones diferentes y urgentes.

 Historia clínica

La información histórica específica es muy útil para descartar problemas ortopédicos. Esta información incluye: la raza, edad, sexo, como ocurrió en traumatismo, identificación del miembro(s) afectado por parte del dueño descripción de la claudicación (cojera), anormalidades de la marcha (caminar de lado o diferente a lo acostumbrado), progresión cronológica del problema, eficacia de el o los tratamientos aplicados anteriormente y la variabilidad del caso en diferentes condiciones climáticas de ejercicio o cuando se levantan después de estar en recumbencia (estar acostado). Otras condiciones como, fiebre, inapetencia, letargo, pérdida de peso o volumen del miembro afectado, pudieran indicar algunos problemas sistémicos tales como condiciones de inflamación articular o daños internos causados por el traumatismo. Algunos hechos de la historia clínica y desviaciones de lo “normal” aún en las lesiones ortopédicas alertan al clínico a investigar más allá con las preguntas adecuadas además de procedimientos o pruebas adicionales de laboratorio o imagenología en sus diferentes formas y aplicaciones, como rayos X o ultrasonido entre otros. Por ejemplo, un perro de 10 años de edad que cae únicamente dos escalones y presenta una fractura de radio y ulna (cúbito) debería ser cuidadosamente revisado por alguna fractura patológica, normalmente, la luxación crónica de patella (rotula de la rodilla) no es causa súbita de una claudicación con arrastre del miembro afectado y la ruptura del ligamento cruzado podría ser ahora el más reciente problema. La osteoartritis crónica, usualmente no causa dolor severo. En animales adultos con dolor severo progresivo se debiera de considerar la presencia de una neoplasia. Junto con las fracturas pélvicas casi siempre se acompañan el traumatismo en el tórax o abdomen. Responder a preguntas especificas nos ayuda a dar con el problema actual.

DeCamp, Charles E.. Brinker, Piermattei and Flo’s Handbook of Small Animal Orthopedics and Fracture Repair (p. vi). Elsevier Health Sciences. Edición de Kindle.

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